El Ayuntamiento de Málaga ha decidido frenar en seco el crecimiento descontrolado de pisos turísticos y no autorizará nuevas licencias de este tipo en la ciudad durante al menos los próximos tres años. La decisión de no conceder nuevas licencias de alquiler turístico se mantendrá hasta que se modifique el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) o se aprueben nuevas normas específicas que regulen este fenómeno.

La noticia llega en un momento en el que la presión del turismo sobre el mercado de la vivienda en Málaga es evidente: en la ciudad hay registrados cerca de 13.000 inmuebles de uso turístico. A los residentes les resulta cada vez más difícil encontrar pisos de alquiler, los precios se han disparado y algunos barrios se han transformado casi por completo en zonas destinadas a visitantes.

En junio de 2024 el Ayuntamiento ya prohibió el alta de nuevas viviendas turísticas que no tuvieran entrada y servicios independientes del resto del edificio, y en enero de 2025 dejaron de concederse licencias para este tipo de viviendas en 43 barrios de la ciudad.

Ahora, con la suspensión total de permisos durante 3 años, Málaga sigue la senda de otras ciudades europeas, como Ámsterdam y Lisboa, que han decidido poner límites para proteger el acceso a la vivienda de sus habitantes.

¿Qué implica esta medida?

  1. No se concederán nuevas licencias para viviendas turísticas en toda la ciudad mientras dure la moratoria.
  2. Las viviendas ya registradas podrán seguir funcionando, siempre que cumplan con la normativa vigente.
  3. El Ayuntamiento aprovechará este periodo para revisar y actualizar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), con el objetivo de redistribuir de forma más equilibrada los espacios destinados a uso residencial y turístico.

¿Por qué ahora?

La medida se ampara en el Decreto-Ley andaluz 1/2025, que otorga a los ayuntamientos herramientas para actuar frente a la saturación del mercado inmobiliario. Málaga, una de las ciudades con mayor crecimiento turístico, se ha convertido en ejemplo claro de cómo el auge de este fenómeno afecta al acceso a la vivienda de los residentes.

En palabras del propio consistorio, el objetivo no es “acabar con el turismo”, sino garantizar que los malagueños tengan acceso a un hogar digno sin competir directamente con plataformas como Airbnb o Booking.

Consecuencias prácticas

  • Para los propietarios: quienes estaban pensando en transformar una vivienda en alojamiento turístico deberán replantear su estrategia. Una opción puede ser destinarla al alquiler tradicional, de larga temporada, donde sigue existiendo una fuerte demanda.
  • Para los residentes: se espera que esta medida alivie parcialmente la presión sobre el mercado, aunque el efecto real dependerá del tiempo y de cómo evolucione la normativa.
  • Para los inversores y promotores: conviene analizar cuidadosamente cada proyecto antes de adquirir inmuebles con la expectativa de destinarlos al uso turístico.

Mirando al futuro

El debate sobre las viviendas turísticas está lejos de cerrarse. ¿Será suficiente esta suspensión para equilibrar el mercado? ¿Habrá un modelo intermedio que permita compatibilizar turismo y derecho a la vivienda? Lo cierto es que Málaga ha dado un paso firme que marcará tendencia y que probablemente sirva de referencia a otras ciudades españolas.

En cualquier caso, estamos ante un cambio normativo que afecta directamente a propietarios, inquilinos e inversores. Y en un escenario así, contar con asesoramiento legal especializado resulta más importante que nunca para tomar decisiones informadas y evitar riesgos.