Construir en terrenos inundables consiste en edificar en áreas propensas a sufrir inundaciones debido a su proximidad a ríos, barrancos o zonas costeras. Esta práctica conlleva riesgos significativos tanto para las edificaciones como para sus ocupantes, ya que las inundaciones pueden causar daños estructurales, pérdidas económicas y, en casos extremos, poner en peligro vidas humanas.

Normativa

En España, la normativa relacionada con la construcción en zonas inundables se encuentra principalmente en la Ley de Aguas y el Reglamento del Dominio Público Hidráulico. Estas leyes establecen restricciones para edificar en áreas identificadas como de riesgo de inundación. Sin embargo, existen excepciones y vacíos legales.

Además, la necesidad de expansión urbana, la creciente demanda de viviendas o el aprovechamiento del suelo han provocado que algunas administraciones locales aprueben planes de ordenación urbana que autorizan la edificación en áreas inundables.

Problemas asociados

Las principales consecuencias de esta práctica son:

  • Inseguridad estructural: La exposición frecuente al agua debilita los cimientos y estructuras de los edificios.
  • Pérdidas económicas: La necesidad de constantes reparaciones y el alto coste de los seguros encarecen la inversión.
  • Impacto ambiental negativo: Alterar el cauce natural del agua agrava el riesgo de inundación en otras zonas cercanas.
  • Riesgo para la población: En caso de eventos climáticos extremos, la evacuación y la protección de los residentes pueden volverse sumamente complejas.

Caso de la DANA en Valencia

El 29 de octubre de 2024, una Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) provocó lluvias torrenciales en la Comunidad Valenciana, que derivaron en una catástrofe sin precedentes. En algunos municipios se registraron precipitaciones extremas de hasta 184 litros por metro cuadrado en una hora. Numerosos ríos y barrancos se desbordaron y causaron inundaciones devastadoras. Murieron 224 personas y otras tres aún continúan desaparecidas.

Esta tragedia puso de manifiesto las consecuencias de edificar en zonas próximas a cauces de agua. Los expertos señalaron que la falta de control en la planificación urbanística y la permisividad en la edificación en dichas áreas contribuyeron a la magnitud del desastre.

Medidas de mitigación y recomendaciones

Para reducir los riesgos asociados a la construcción en terrenos inundables, es esencial:

  • Planificación urbanística rigurosa: Actualizar y aplicar estrictamente los planes de ordenación urbana, y prohibir la construcción en zonas de alto riesgo.
  • Infraestructuras de mitigación: Implementar soluciones basadas en la naturaleza, como la creación de parques inundables que actúen como áreas de retención de agua. El Parque La Marjal en Alicante es un buen ejemplo de cómo estas infraestructuras pueden reducir el impacto de los fenómenos extremos.
  • Concienciación ciudadana: Educar a la población sobre los riesgos de vivir en terrenos inundables y promover prácticas de construcción resilientes.
  • Refuerzo normativo: Cerrar los vacíos legales que permiten construir en zonas de riesgo y asegurar el cumplimiento de las leyes existentes.

Conclusión 

La construcción en zonas inundables debe abordarse con prudencia y planificación. Sigue habiendo un gran debate sobre hasta qué punto se debe permitir edificar en terrenos que, tarde o temprano, volverán a inundarse.

Si bien existen soluciones técnicas, como la elevación de las edificaciones o sistemas de drenaje avanzados, el mejor enfoque sigue siendo la prevención: evitar construir en zonas de alto riesgo y garantizar un urbanismo sostenible que respete la dinámica natural del agua.

 

Imagen: Río Guadalmedina, Málaga (EFE/María Alonso)