La globalización, los avances tecnológicos y la expansión del teletrabajo (especialmente a raíz de la pandemia de COVID-19) han dado lugar al nacimiento de un nuevo tipo de profesional: el nómada digital. Para muchas personas, este concepto es algo más que una nueva forma de trabajar; es una verdadera filosofía de vida. Y para ponerla en práctica solo se necesita un equipo informático y una buena conexión a Internet. 

Pero ¿qué es exactamente un nómada digital?

Un nómada digital es un profesional que utiliza las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para trabajar de manera remota. Esto le permite viajar por todo el mundo y cambiar frecuentemente de lugar de residencia. Puede decirse que los nómadas digitales aprovechan las ventajas que ofrece la conectividad global, la innovación tecnológica y la flexibilidad laboral para llevar un estilo de vida más libre, dado que no tienen que acudir a diario a un lugar de trabajo concreto ni estar físicamente en una oficina o en un sitio designado por la empresa. 

Los nómadas digitales se dedican a actividades muy variadas. Suelen ser programadores, creadores de contenidos web, diseñadores gráficos, traductores, etc. Lógicamente, el principal requisito es que el trabajo pueda realizarse en línea, a través de Internet, por lo que no todas las profesiones encajan en esta categoría.

La mayor parte de los nómadas digitales son autónomos, pero otros forman parte de la plantilla de grandes empresas y perciben un sueldo fijo.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene ser un nómada digital?

Aunque las relaciones laborales convencionales ofrecen estabilidad y numerosos beneficios, también presentan algunos inconvenientes, como falta de autonomía y flexibilidad horaria, exceso de jerarquía organizativa y burocracia, estancamiento, desmotivación por parte de los empleados, etc.

En cambio, los nómadas digitales disfrutan de libertad para trabajar desde prácticamente cualquier lugar que cuente con acceso a Internet. Pueden distribuir su tiempo según sus necesidades y preferencias y, al no necesitar una oficina física, reducen los gastos asociados al alquiler y las infraestructuras. Tienen la posibilidad de llevar un estilo de vida más equilibrado, al ser más fácil combinar el trabajo con actividades recreativas y de ocio. Y el conocimiento in situ de distintos países les sirve para enriquecer su visión del mundo y disfrutar de experiencias culturales diversas. 

Por contra, algunos de los retos más importantes a los que se enfrentan son la gestión del tiempo, la búsqueda de espacios apropiados para trabajar, y la dificultad para mantener un buen rendimiento laboral y un flujo de ingresos estable. También deben abordar las implicaciones de tipo legal y fiscal que supone vivir en distintos países.

¿Existe en España alguna normativa que regule la figura del nómada digital?

Sí. En la llamada “Ley de Startups” aprobada en diciembre de 2022, se incluyen ya menciones específicas a estos trabajadores a distancia y se aprueba la concesión de nuevos visados y autorizaciones de residencia que les faciliten la entrada y la estancia en España. Con esta iniciativa se pretende atraer talento, capital y profesionales altamente cualificados a nuestro país.

Los principales requisitos para la obtención de estos permisos de residencia son:

    • Ser graduados o postgraduados de universidades, centros de formación profesional y escuelas de negocios de reconocido prestigio, o bien contar con una experiencia profesional mínima de tres años.
    • Acreditar que la actividad profesional se puede realizar en remoto.
    • Carecer de antecedentes penales en España.

Lógicamente, esta nueva regulación para nómadas digitales se aplica a profesionales de terceros países, no a los ciudadanos de países comunitarios, porque estos últimos ya se benefician de los derechos de libre circulación y residencia dentro de la Unión Europea.